Hoy fuí a ver el bebé de una amiga. La conozco desde hace diez años que llegué aquí a Saltillo. Está bien chidillo el bebé. Ella se ve bien bonita y pues todos bien felices.
También he sumado a la lista de cosas que quiero en el hipotético hombre con el que compartiré mi vida (con todo lo que eso implica). Quiero que cuando le pregunten cómo está la familia cuando yo tenga hijos diga "el bebé está hermoso y mi mujer aún más hermosa".
lunes 9 de noviembre de 2009
miércoles 21 de octubre de 2009
no fue martes de post ebrio.
Es miércoles... o jueves. Como gusten.
Después de dialogar con un amigo... es bieeen gacho ser el del cuchillo con filo. pobre.
También es bieeen difícil luchar contra la facilidad de ser, de hablar, de ir, de "etcétera". Pero creo que ahí está la fuerza... aunque luego pienses "taaaaan fáaaacil que sería....", pero luego piensas "y luego?? ya le dije... y ahora??"
El mesero es la ondísima. Me cae TAN bien. Todo serio pero hace tan bien su jale. Hasta da gusto.
Me quedo dormida....Besitos, vlane mil.
Teli
Es miércoles... o jueves. Como gusten.
Después de dialogar con un amigo... es bieeen gacho ser el del cuchillo con filo. pobre.
También es bieeen difícil luchar contra la facilidad de ser, de hablar, de ir, de "etcétera". Pero creo que ahí está la fuerza... aunque luego pienses "taaaaan fáaaacil que sería....", pero luego piensas "y luego?? ya le dije... y ahora??"
El mesero es la ondísima. Me cae TAN bien. Todo serio pero hace tan bien su jale. Hasta da gusto.
Me quedo dormida....Besitos, vlane mil.
Teli
martes 20 de octubre de 2009
De cuando enfrenté mi más grande miedo.
Era una niña de unos 5 o 6 años.
Mi mamá me llevó a una fiesta con otros niños y una tía y mis primas. Fué en un salón de eventos que a mí me gustaba mucho porque era como un pueblito con el jardín en el centro. "La Villita" se llamaba. Todo era felicidad entre los juegos, la piñata, la comida de piñata, los dulces y las canciones de Cepillín.
Entonces sucedió.
Mi madre se tuvo que ir a no-sé-dónde y me dejó con mi tía. No me gustó, pero pues no hice mayor escándalo. Yo jugaba y comía mi comida de piñata y cuando volteé a ver el edificio pintado a manera de pueblito y ver sus ventanitas con sus macetas, lo ví.
Era un payaso.
No recuerdo mucho de él... sólo su cara blanca, blanca. Yo quise llorar. Yo me fuí con mi tía para que me cuidara y ella me decía "no... vete a jugar con los niños. Mira, ahí anda el payaso". ¿Cómo decirle que me daba terror?, ¿cómo decirle que sus hijas, menores que yo, estaban felices con el payaso y yo ni siquiera podía voltear a velor?, ¿cómo decirle que con que me dejara estar sentadita ahí a su lado era suficiente para no sentir tanto miedo?
Él me vió. Me decía "¡Ven!" sonriendo y haciendo gestos y yo, con la cara llena de terror seguramente, decía que no, mientras mi tía me animaba a ir. Finalmente me dejaron y me fuí a sentar a una mesita sin querer voltear a donde estaba tan horrible personaje. Yo rogaba que no se me fuera a acercar mientras me aguantaba las ganas de llorar y sentía algo muy parecido al odio hacia mi mamá por haberme dejado sola.
De rato me fuí a un ladito de mi tía. Me dijo lo que se dice en esos casos "¿por qué le tienes miedo al payaso? mira cómo andan los demás niños. Están bien contentos jugando y tú estás acá.". Sí, sí sabía que no ir ahí con ese estúpido payaso significaba dejar de jugar y no estar con los demás niños. Y yo quería jugar, yo quería seguir estando feliz, pero no podía. Ya no pude.
No recuerdo cuándo llegó mi mamá ni cuándo se fue el payaso. Hoy recordé esto cuando hablábamos de miedos y de cómo casi todos, por culpa de Pennywise les tememos a los payasos.
Realmente no enfrenté mi miedo. Me escondí como la niñita miedosa que era. Todavía no puedo ver a los payasos. Odio los circos porque tienen payasos e indudablemente, quieren interactuar con el público. Odio a las botargas porque son casi lo mismo que los payasos. No me gusta eso de tomarse la foto con Santoclós o los Reyes Magos. Sí, ahora puedo verlos, puedo saludarlos y hasta jugar con ellos, pero me molesta mucho. Si puedo me cruzo la calle para no topármelos y rodeo si es posible para no pasar por donde estén. Cuando interactúo con ellos me siento como cuando el payaso me hablaba y mi tía me empujaba para ir con él. Sólo que ahora lo que me empuja es el asunto de que ya estoy grande y no manches... tener miedo a los payasos y botargas es ridículo.
Mi mamá me llevó a una fiesta con otros niños y una tía y mis primas. Fué en un salón de eventos que a mí me gustaba mucho porque era como un pueblito con el jardín en el centro. "La Villita" se llamaba. Todo era felicidad entre los juegos, la piñata, la comida de piñata, los dulces y las canciones de Cepillín.
Entonces sucedió.
Mi madre se tuvo que ir a no-sé-dónde y me dejó con mi tía. No me gustó, pero pues no hice mayor escándalo. Yo jugaba y comía mi comida de piñata y cuando volteé a ver el edificio pintado a manera de pueblito y ver sus ventanitas con sus macetas, lo ví.
Era un payaso.
No recuerdo mucho de él... sólo su cara blanca, blanca. Yo quise llorar. Yo me fuí con mi tía para que me cuidara y ella me decía "no... vete a jugar con los niños. Mira, ahí anda el payaso". ¿Cómo decirle que me daba terror?, ¿cómo decirle que sus hijas, menores que yo, estaban felices con el payaso y yo ni siquiera podía voltear a velor?, ¿cómo decirle que con que me dejara estar sentadita ahí a su lado era suficiente para no sentir tanto miedo?
Él me vió. Me decía "¡Ven!" sonriendo y haciendo gestos y yo, con la cara llena de terror seguramente, decía que no, mientras mi tía me animaba a ir. Finalmente me dejaron y me fuí a sentar a una mesita sin querer voltear a donde estaba tan horrible personaje. Yo rogaba que no se me fuera a acercar mientras me aguantaba las ganas de llorar y sentía algo muy parecido al odio hacia mi mamá por haberme dejado sola.
De rato me fuí a un ladito de mi tía. Me dijo lo que se dice en esos casos "¿por qué le tienes miedo al payaso? mira cómo andan los demás niños. Están bien contentos jugando y tú estás acá.". Sí, sí sabía que no ir ahí con ese estúpido payaso significaba dejar de jugar y no estar con los demás niños. Y yo quería jugar, yo quería seguir estando feliz, pero no podía. Ya no pude.
No recuerdo cuándo llegó mi mamá ni cuándo se fue el payaso. Hoy recordé esto cuando hablábamos de miedos y de cómo casi todos, por culpa de Pennywise les tememos a los payasos.
Realmente no enfrenté mi miedo. Me escondí como la niñita miedosa que era. Todavía no puedo ver a los payasos. Odio los circos porque tienen payasos e indudablemente, quieren interactuar con el público. Odio a las botargas porque son casi lo mismo que los payasos. No me gusta eso de tomarse la foto con Santoclós o los Reyes Magos. Sí, ahora puedo verlos, puedo saludarlos y hasta jugar con ellos, pero me molesta mucho. Si puedo me cruzo la calle para no topármelos y rodeo si es posible para no pasar por donde estén. Cuando interactúo con ellos me siento como cuando el payaso me hablaba y mi tía me empujaba para ir con él. Sólo que ahora lo que me empuja es el asunto de que ya estoy grande y no manches... tener miedo a los payasos y botargas es ridículo.
domingo 18 de octubre de 2009
lunes.
los martes habíamos decidido que sería un buen día para ir a un bar del centro a tomar dos o tres jarras de cerveza rebajada (tanto en el precio como en la cantidad de cerveza), comer panecitos con cositas y semillas de girasol mientras oíamos música y platicábamos y reíamos y luego nos íbamos tambaleantes abrazados por las calles del centro de Saltillo a la sanísima hora de las 11 de la noche (maomenos) porque luego no nos podemos levantar al día siguiente.
Tal vez esas noches se tengan que mudar porque el jefe ya nos tanteó y no nos deja ir temprano al bar... no sé en qué lo afecte. La teoría más aceptada es "nomás por joder".
Por qué les aviso? porque sé que se morían de la duda de saber si habrá o no post el martes!!! y ps... pueque no haiga.
En otras noticias:
Me detuvo la antialcohol el viernes (no, no la ví... no ahondaré en detalles de por qué no la ví). Y ps... no pasé el examen pero cuando dije "ps levánteme la multa, pues" me dejaron ir nomás diciendome que tuviera mucho cuidado. Supongo que me vieron toda asustadilla.
Lo que me lleva a: yo no sé por qué a mis 27 años estoy haciendo cosas que debí haber hecho hace, mínimo, 5 años y que no hice por ser ñoña.
Chida su semana.
Tal vez esas noches se tengan que mudar porque el jefe ya nos tanteó y no nos deja ir temprano al bar... no sé en qué lo afecte. La teoría más aceptada es "nomás por joder".
Por qué les aviso? porque sé que se morían de la duda de saber si habrá o no post el martes!!! y ps... pueque no haiga.
En otras noticias:
Me detuvo la antialcohol el viernes (no, no la ví... no ahondaré en detalles de por qué no la ví). Y ps... no pasé el examen pero cuando dije "ps levánteme la multa, pues" me dejaron ir nomás diciendome que tuviera mucho cuidado. Supongo que me vieron toda asustadilla.
Lo que me lleva a: yo no sé por qué a mis 27 años estoy haciendo cosas que debí haber hecho hace, mínimo, 5 años y que no hice por ser ñoña.
Chida su semana.
martes 13 de octubre de 2009
No es cuestión de no tener miedo.
No es cuestión de ser valiente.
(porque no tener miedo y ser valiente son cosas diferentes, desde mi punto de vista).
Tampoco es cuestión de estar conciente de todo lo que está mal y aún así hacer lo que a uno se le pega la gana
Supongo que es cuestión de ser coherente.
No es cuestión de ser valiente.
(porque no tener miedo y ser valiente son cosas diferentes, desde mi punto de vista).
Tampoco es cuestión de estar conciente de todo lo que está mal y aún así hacer lo que a uno se le pega la gana
Supongo que es cuestión de ser coherente.
martes 6 de octubre de 2009
Drunk post (editado)
Ayer mientras manejaba en una congestión vial de uno de los "puentes de la gente" que nuestro señor gobernador y presidente se han puesto a hacer, ví a una niñita en una camioneta al lado mío. Le sonreí y la saludé. Al momento, mis acompañantes me imitaron y la niñita, tímida al principio, nos saludó a todos muy efusivamente. Su fila avanzó, la mía se retrasó un poco, pero más adelante, cuando pasó su camioneta al lado mío muy rápidamente y ella grita "adiooooosss!!!" y nos saluda con su manita... caray!! fuí tan feliz.
Me gusta pensar que la sacamos de su burbuja cuando la saludamos. Me gusta pensar que cuando saludamos a un niño que nos ve fijamente le enseñamos que hay otros mundos aparte del suyo. También me gusta pensar que ellos al responder nuestro saludo nos sacan de nuestra burbuja.
----------------------------------------------------------------------------------------------------
Hace rato una compañera me platicaba, al calor de las bebidas y al fresco de la noche de otoño la historia del hombre al que más ha querido y que más la ha querido. Ella ya se casó y es muy feliz pero platicaba de él con mucho cariño. Yo siempre he creído que jamás vuelves a querer como quisiste la primera vez, pero que las demás veces son mejores. Menos intensas, sí. pero mejores., no sé cómo, pero sí son mejores. Es lo que yo creo y se lo pregunté. Me dijo que sí. Que no cambiaría lo que tiene por lo que tuvo, y que si algún día se acaba lo suyo sufriría, pero no se moriría. Así que pues... no suena tan mal.
_______________________________________________________
Anoche escribí el post. Ebria... no quedó tan mal, pero sí había cosas que no entendía. Uno no debe escribir bajo la influencia del alcohol.
Me gusta pensar que la sacamos de su burbuja cuando la saludamos. Me gusta pensar que cuando saludamos a un niño que nos ve fijamente le enseñamos que hay otros mundos aparte del suyo. También me gusta pensar que ellos al responder nuestro saludo nos sacan de nuestra burbuja.
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Hace rato una compañera me platicaba, al calor de las bebidas y al fresco de la noche de otoño la historia del hombre al que más ha querido y que más la ha querido. Ella ya se casó y es muy feliz pero platicaba de él con mucho cariño. Yo siempre he creído que jamás vuelves a querer como quisiste la primera vez, pero que las demás veces son mejores. Menos intensas, sí. pero mejores., no sé cómo, pero sí son mejores. Es lo que yo creo y se lo pregunté. Me dijo que sí. Que no cambiaría lo que tiene por lo que tuvo, y que si algún día se acaba lo suyo sufriría, pero no se moriría. Así que pues... no suena tan mal.
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Anoche escribí el post. Ebria... no quedó tan mal, pero sí había cosas que no entendía. Uno no debe escribir bajo la influencia del alcohol.
miércoles 23 de septiembre de 2009
Aclaración del post.
ayer fue un día interesante.
En la tarde hubo un incendio en el laboratorio. Cuando ví humo negro fuí a apagar mi compu para salir del edificio. Luego lo apagaron y vieron que eran un montó de cartones y tablas. Fue provocado seguramente. En las dos semanas anteriores en el baño de los hombres prendieron los botes de basura. El razonamiento lógico es que hay un pinche loco al que le gusta prender lumbritas.
En la noche fuimos a un bar. Bebí mucho. Mucho. Cerveza deliciosa de barril. No recuerdo cómo llegué a la casa. Me la pasé excelente, tenía muchas ganas de beber y reírme y así. Nomás que llegué a la casa y me quité la ropa para ponerme la pijama, pero yo no sé por qué pensé que era buena idea dormirme sin ropa. Cosa que me gusta mucho, pero anoche hizo mucho mucho frío. Yo lo sabía antes de quitarme la ropa así que es un misterio para mí el por qué decí no ponerme la pijama. Siguiendo esa misma línea de pensamiento, cuando moría de frío en lugar de pararme por una cobija o a vestirme sólo me hacía bolita para tratar de calentar mis pies. No... tampoco se me ocurrió usar el edredón que estaba en mis pies para taparme.
Sigo sin entender.
-----------------------------------------------------------------------------
Considero pertinente hacer la siguiente aclaración:
He estado mucho más borrachísima en otras ocasiones pero siempre me he dado el tiempo de desmaquillarme, tomarme mis aspirinas, mi jugo (o cucharadas de azúcar en su defecto) y mi agua mineral para no sentir tan horrible la cruda del día siguiente. Borrachísima así al grado de dormir con una tina/cubeta al lado de la cama (ceeeero glamour!!!)... pero esta cerveza me noqueó. Yo ya iba pedir un taxi porque al levantarme volteé a ver el piso y no ví ni madres. La lluvia y el aire me alivianaron lo suficiente para poder manejar... en un estado nada conveniente, he de admitir. (viejerío: me sacaron más ebria del Tropicana que esta vez).
Quiero regresar la otra semana... estaba bieeen rica la cheve.
En la tarde hubo un incendio en el laboratorio. Cuando ví humo negro fuí a apagar mi compu para salir del edificio. Luego lo apagaron y vieron que eran un montó de cartones y tablas. Fue provocado seguramente. En las dos semanas anteriores en el baño de los hombres prendieron los botes de basura. El razonamiento lógico es que hay un pinche loco al que le gusta prender lumbritas.
En la noche fuimos a un bar. Bebí mucho. Mucho. Cerveza deliciosa de barril. No recuerdo cómo llegué a la casa. Me la pasé excelente, tenía muchas ganas de beber y reírme y así. Nomás que llegué a la casa y me quité la ropa para ponerme la pijama, pero yo no sé por qué pensé que era buena idea dormirme sin ropa. Cosa que me gusta mucho, pero anoche hizo mucho mucho frío. Yo lo sabía antes de quitarme la ropa así que es un misterio para mí el por qué decí no ponerme la pijama. Siguiendo esa misma línea de pensamiento, cuando moría de frío en lugar de pararme por una cobija o a vestirme sólo me hacía bolita para tratar de calentar mis pies. No... tampoco se me ocurrió usar el edredón que estaba en mis pies para taparme.
Sigo sin entender.
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Considero pertinente hacer la siguiente aclaración:
He estado mucho más borrachísima en otras ocasiones pero siempre me he dado el tiempo de desmaquillarme, tomarme mis aspirinas, mi jugo (o cucharadas de azúcar en su defecto) y mi agua mineral para no sentir tan horrible la cruda del día siguiente. Borrachísima así al grado de dormir con una tina/cubeta al lado de la cama (ceeeero glamour!!!)... pero esta cerveza me noqueó. Yo ya iba pedir un taxi porque al levantarme volteé a ver el piso y no ví ni madres. La lluvia y el aire me alivianaron lo suficiente para poder manejar... en un estado nada conveniente, he de admitir. (viejerío: me sacaron más ebria del Tropicana que esta vez).
Quiero regresar la otra semana... estaba bieeen rica la cheve.
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